El comprador decide en segundos si abre tu anuncio o pasa al siguiente, y esa decisión la toma mirando la primera foto. Por eso, tras el precio, las fotos y la descripción son lo que más influye en vender rápido. La buena noticia: no necesitas una cámara profesional, solo método.
Prepara la vivienda antes de disparar
- Ordena y despersonaliza: guarda objetos personales, imanes de nevera, fotos familiares. El comprador debe imaginarse viviendo allí.
- Limpia a fondo y abre cortinas y persianas.
- Enciende todas las luces, incluso de día, para eliminar sombras.
Cómo hacer las fotos
- Luz natural: fotografía de día, con las mejores horas de luz. Evita el flash directo.
- Horizontal y a la altura del pecho: las fotos apaisadas se ven mejor en los anuncios; disparar algo más bajo hace que las estancias parezcan más amplias.
- Desde las esquinas: capta cada habitación desde su esquina para mostrar el máximo espacio.
- Endereza las verticales: que las líneas de las paredes salgan rectas.
- Cantidad: sube muchas fotos, todas las estancias. Los anuncios con más y mejores fotos reciben más contactos.
El orden importa
Empieza por la mejor estancia (normalmente el salón luminoso o la cocina reformada). Esa es tu portada. Después sigue un recorrido lógico: salón, cocina, habitaciones, baños, terraza o vistas.
La descripción que convierte
Sé honesto y concreto. Incluye metros, distribución, orientación, planta, ascensor, gastos de comunidad, estado y extras (trastero, garaje, aire acondicionado). Menciona lo que hace especial a la vivienda y a la zona (transporte, colegios, servicios). Evita exageraciones: generan visitas frustradas que no acaban en venta.
Una buena foto no engaña: enseña lo mejor de tu casa de forma realista. El objetivo es que quien la vea quiera venir a conocerla en persona.
Errores que espantan compradores
Fotos oscuras, camas sin hacer, baños con objetos personales, imágenes borrosas o en vertical, y descripciones vagas del tipo "piso bonito, llamar". Cada uno de esos detalles resta contactos.